Xodos, Argelita y Lucena del Cid ganan la novena edición del Concurso de Regeneración Urbana con Cerámica de la Diputación de Castellón
La gala del CRU IX se celebró en San Vicente de Piedrahíta, en Cortes de Arenoso, donde la Diputación destacó el impacto de este certamen, que ya suma 14 obras ejecutadas y tres en desarrollo para transformar espacios públicos mediante el uso de la cerámica.
La Diputación
de Castellón ha reivindicado el Concurso Cerámico de Regeneración Urbana (CRU)
como uno de los principales instrumentos para la transformación de calles,
plazas y espacios públicos de la provincia a través de la arquitectura y la
cerámica. La institución provincial celebró la gala de la novena edición del certamen en San Vicente de Piedrahíta, núcleo perteneciente a Cortes de Arenoso, donde se ejecutó el proyecto
ganador del CRU VII, denominado “La Calle y
la Casa”.
La presidenta
de la Diputación, Marta Barrachina,
destacó que el concurso se ha consolidado como un referente nacional en la
regeneración urbana mediante el uso de la cerámica y subrayó que las 14 actuaciones ya finalizadas y las tres actualmente en desarrollo
demuestran la capacidad de esta iniciativa para mejorar el espacio público y,
al mismo tiempo, respaldar a uno de los sectores estratégicos de la provincia.
San Vicente de Piedrahíta, ejemplo de transformación urbana
La elección
de San Vicente de Piedrahíta como sede de la gala no fue casual. La localidad
ha visto transformado uno de sus espacios más representativos gracias al
proyecto “La Calle y la Casa”, desarrollado por Bonafide
Taller, una intervención que, según la Diputación, ha contribuido no solo a
renovar infraestructuras, sino también a reforzar la identidad local y la
cohesión territorial.
La presidenta
provincial señaló que este tipo de actuaciones reflejan el compromiso de la
institución con la regeneración sostenible de los municipios mediante proyectos
que combinan estética, funcionalidad y arraigo al territorio.
43 municipios y 38 propuestas arquitectónicas
La novena
edición del concurso ha despertado un gran interés entre los municipios
castellonenses. Un total de 43
localidades participaron presentando espacios urbanos
susceptibles de ser transformados mediante proyectos arquitectónicos basados en
la cerámica. Además, se recibieron 38 propuestas
profesionales, una cifra que confirma el creciente prestigio
del certamen entre arquitectos y estudios especializados.
Entre los
seis proyectos finalistas seleccionados por el jurado figuraban propuestas para
Aín, Argelita, Lucena del Cid, Torreblanca, Vistabella del
Maestrat y Xodos.
Los proyectos ganadores del CRU IX
Tras la
deliberación del jurado, presidido este año por Maribel
Requena, los galardones principales recayeron en tres
municipios.
El Premio CRU General fue para Xodos, con el proyecto “Coser
y cantar”, firmado por los arquitectos Enric
Mas Sánchez y Javier Manén Fernández, del estudio Abarrotes.
Junto a este
reconocimiento, la Diputación concedió también los premios correspondientes a
las categorías CRU Plaza y CRU 5M, completando una edición que mantiene el
objetivo de impulsar actuaciones urbanas innovadoras en municipios de toda la
provincia.
Más de un millón de euros para impulsar nuevos proyectos
La novena
edición del concurso cuenta con un presupuesto global de 1.012.500 euros, destinado tanto a la redacción de
proyectos como a la ejecución de las actuaciones ganadoras. Cada una de las
tres propuestas vencedoras recibirá financiación para la elaboración del
proyecto técnico y para la posterior ejecución de las obras.
Los criterios
de valoración han tenido en cuenta aspectos como la calidad arquitectónica, la
utilidad, la accesibilidad, la sostenibilidad y el uso de la cerámica como
elemento principal de la intervención.
La cerámica como motor de desarrollo territorial
La Diputación
considera que el CRU se ha convertido en una herramienta para promocionar la
industria cerámica castellonense y, al mismo tiempo, generar nuevas
oportunidades de desarrollo para los municipios.
Según destacó Marta Barrachina, el certamen permite convertir
calles y plazas en espacios singulares, al tiempo que proyecta la imagen de los
municipios como escaparates permanentes del producto cerámico provincial. La
institución defiende que estas actuaciones contribuyen a mejorar la calidad
urbana, atraer visitantes y reforzar la actividad económica vinculada al sector
cerámico.



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